L'individu, una anomalia.




Lo primero que debemos asumir es que el individuo, tal y como lo concebimos modernamente, es una anomalía. Es muy probable que, como anomalía, haya existido siempre, aunque de diferentes maneras, en muchos lugares y en muchos momentos. Pero lo corriente, lo que encontramos en todas partes, en las llamadas sociedades tradicionales, es el predominio del grupo sobre los individuos, que sólo reciben su identidad de su pertenencia al grupo y cuyas posibilidades de acción dependen estrechamente del lugar jerárquico que ocupan dentro de ese grupo, al que están unidos por vínculos de lealtad, de linaje, de lengua, de casta, etc., y que exige como prioridad la conservación de esos vínculos para preservar su cohesión frente a los otros grupos por antagonismo con los cuales definen esa identidad propia. Puede concebirse, en este esquema, la sumisión de un grupo a otro, como resultado de un enfrentamiento militar o de otro tipo, incluso la traición de los miembros de una comunidad que “se pasen al enemigo”, que se integren en una comunidad rival, pero lo que en este esquema resulta completamente anómalo, incomprensible, y hasta socialmente imposible, es que alguien reclame su libertad individual frente al grupo, y que no lo haga para afirmarse como miembro de otra comunidad o de otro grupo, sino simplemente para afirmar su libertad como individuo, más allá de esos vínculos de pertenencia, lealtad y jerarquía.

José Luis Pardo, fragmentos de una enciclopedia, Facebook 16/07/2017


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